sabato 26 dicembre 2015

Nostalgia canalla.

La fábula del Imperial y sus días de gloria libraria.





 
 
Una ciudad no es una ciudad sin una librería. Puede llamarse a sí misma
 
ciudad, pero a menos que tenga una librería no engaña a un alma.
 
Neil Gaiman.
 
 
 
 
Será que volver a casa por Navidad nos hace ponernos más sentimentales de la cuenta. El caso es que al volver a pasear por la calle Sierpes, en plena "milla de oro" sevillana, no pude evitar que se me revolvieran los bajos fondos cuando llegué adonde antaño estuviera situado el Teatro Imperial, hoy boca de un triste agujero negro que promete convertirse de aquí a no mucho en una galería de multiespacios comerciales.





El Imperial era un teatro con pasado de convento, café cantante y cine. Su increíble relación con el mundillo de las candilejas empezó a finales del siglo XIX, cuando se llamaba Café Suizo. Albergó por aquel entonces las primeras proyecciones cinematográficas de la ciudad. Más tarde pasó a llamarse Café Teatro Suizo, Teatro Palacio Edén y finalmente Salón o Teatro Imperial, compaginando la actividad teatral y cinematográfica con la musical de variedades. En su escenario recibió su bautismo artístico Estrellita Castro, y lo mismo tenían cabida Shakespeare que Casablanca, el flamenco y la copla que el rock, el sainete que el teatro experimental.

Cuando echó abajo el telón, allá por el año 2000, llevaba casi veinte años funcionando de manera irregular, sin licencia municipal de apertura, pero con un aforo superior al del gran teatro oficial de la ciudad, el Lope de Vega, y llegando a sumar en sus mejores momentos 70.000 espectadores por temporada. Víctima como teatro de la crisis general del sector, conoció un resurgir en 2004, cuando la cadena sevillana de librerías Beta lo remodeló y lo convirtió en un espacio singular: un paraíso de libros.

 
  
 
 
 
Los propietarios de Beta Imperial (así pasó a denominarse para distinguirla de las otras sucursales presentes en la ciudad) tuvieron, además, el acierto de conservar el verso de Miguel de Cervantes que presidía la entrada al patio de butacas: ¡oh gran Sevilla, Roma triunfante en ánimo y nobleza!.
 
 


Un verso célebre, perteneciente a un soneto con estrambote (es decir, con añadido a la estrofa de estructura fija) que en su día Cervantes dedicó al monumento funerario que se le erigió al rey Felipe II en la ciudad. Respetar esta referencia cervantina casaba perfectamente la intencionalidad irónica y desengañada del autor con el espíritu extravagante de esta sala teatral, y nos recordaba, además, el estrecho vínculo de Cervantes con Sevilla: su vida en la ciudad, su paso por la Cárcel Real (situada solo unas cuantas casas más allá, en la misma calle Sierpes), la génesis de su obra maestra y las innumerables referencias al ambiente sevillano de la época presente en muchas de sus otras obras.
 
 
 
 
Hace un año, sin embargo, que Beta Imperial cerró la sala de Sierpes 27 y se trasladó a un insulso local anejo de la misma calle. ¿Cómo es posible que un espacio como el Imperial no haya sido tutelado por las autoridades sevillanas? Los propietarios del edificio alegan que ha sido precisamente la etiqueta cultural de Suelo de Interés Público la que ha hecho que se fuera al garete la salvaguardia del mismo, haciendo inviable su gestión patrimonial. Y es que, contrariamente a lo que debería ser, la protección oficial de los espacios culturalmente sensibles de la ciudad parece ser un lastre para la inversión privada.
 
Ayudas institucionales para librerías no, pero permisos provisionales para galerías comerciales sí... Qué extraña manera de conciliar intereses públicos y privados... Estrambótico final para un espacio que siempre tuvo algo de irresistiblemente inclasificable, peculiar y evasivo.
 
 
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
 
Miguel de Cervantes.

martedì 15 dicembre 2015

¿De qué se habló en el Microsoft Edu Day en Roma?

#faigrandicose        #pianoscuoladigitale         #Pallestrainnovazione


 


Días frenéticos estos, de revisión, de toma de decisiones, de entrega de materiales, de plazos con caducidad inmediata, de ebullición de ideas... Y en mitad de este maremágnum personal de empeños y deberes, un evento importante, el Microsoft Edu Day de Roma, celebrado el pasado 1 de diciembre y al que tuve la oportunidad de asistir en compañía de mi inseparable amiga y compañera Lilia, defensora convencida, al igual que yo, de la necesidad de integrar las nuevas tecnologías en nuestro ámbito docente.



Y es que, nos guste o no, Microsoft ha sido elegido por el Ministerio italiano de Educación como socio para la realización el Plan Nacional para la Escuela Digital (no oso imaginar cuántos ceros habrán siglado este matrimonio...). Con este evento se inauguraba de manera oficial el despliegue de acciones formativas que el gigante tecnológico ha puesto a disposición del Ministerio para promocionar sus productos como parte integradora de la transformación en clave digital de la enseñanza pública.



Esperemos que para bien. Me da un poco de "yuyu" pensar que puede haber algo más grave que el anquilosamiento del currículo nacional en la escuela pública, y que ese algo más grave esté íntimamente relacionado con un posible monopolio en la gestión de los datos y del conocimiento. Pero no seamos alarmistas, y analicemos lo que, más allá de los intereses comerciales, se dijo y presentó en esta celebración de apertura a una nueva forma de entender y vivir la docencia en la escuela pública italiana.


Y empecemos por el documento oficial que da cuerpo a esta iniciativa de renovación, el Piano Nazionale Scuola Digitale. Un conjunto de propuestas estructuradas en diferentes ámbitos, concretamente tres: el de las Herramientas (Strumenti), Competencias y contenidos (Competenze e Contenuti) y Formación y Apoyo (Formazione e Accompagnamento). Este documento, que muchos irónicamente han subtitulado "Libro de los Sueños", fue presentado por los responsables directos de su elaboración, Damien Lanfrey y Donatella Solda, representantes de la Secretaría Técnica del Ministerio.

 
 
De su intervención destaco tres aspectos:
  1. El compromiso por parte del Ministerio Italiano para garantizar un acceso "digno" a Internet por parte de las escuelas. Básico: sin red no hay digitalización que valga.
  2. La oferta gratuita de cursos de formación para el personal docente y administrativo (aquí Microsoft entra en juego ofreciendo seminarios gratuitos de formación a través de sus Teachers Ambassadors, así como acceso ilimitado a su paquete de Office 365 ProPlus al 100% del personal docente, administrativo y al 100% de los estudiantes inscritos).
  3. El desarrollo de una figura que a partir de ahora va a ser un componente esencial en las escuelas, la del Animatore Digitale, una persona con altas competencias en informática capaz de organizar y promover al actividad digital de los centros académicos. 

Como podéis ver, la jornada dio para mucho. Hubo otras intervenciones destacadas, como las de Fabio Santini -responsable de Microsoft Italia- o Marco Vigelini -responsable de la asociación CoderDojo Allumiere, que organiza talleres gratuitos de programación para chicos en edad escolar-. Hablaron de coding (la programación como parte integrante del pensamiento computacional) y moding (la modificación estética y estructural de componentes informáticos, es decir, el "tuneo" digital), y de la importancia de integrar estas competencias como parte activa del currículo formativo de nuestros estudiantes. A mí me gustó especialmente la intervención de Mirta Michilli, responsable de la Fundación Mondo Digitale, que insistió sobre la importancia de la dimensión social de la integración de las nuevas tecnologías.

Y algo que nos dejó a todos con la boca abierta. Mientras que el público seguía las intervenciones de los ponentes, en el piso de arriba del auditorio tenían lugar talleres de coding y robótica, en los que niños y niñas desarrollaban sus creaciones con absoluta naturalidad.

 

Como conclusión, unas cuantas demostraciones prácticas de clases digitalizadas, con docentes de diferentes grados de escuela y provenientes de diferentes puntos de la geografía italiana. Ejemplos de cómo se pueden integrar las nuevas tecnologías para enseñar matemáticas, historia, ciencias... y de cómo se puede contribuir a que ganen fluidez y transparencia las dinámicas burocráticas inherentes a la acción docente, así como la imprescindible colaboración entre las escuelas y las familias de los alumnos.

 
 
Consecuencias de nuestra asistencia a este evento: fundamentalmente dos. Nuestro proyecto para la clase 2.0 ha evolucionado y se ha convertido en el de una clase 3.0. Así lo hemos presentado en nuestra candidatura para el PON (Piano Operativo Nazionale), que es el que proporciona a las escuelas fondos extra para la financiación de proyectos de carácter experimental e innovación didáctica. La otra es que ya tenemos en mi centro Animatore Digitale: se trata de Givonanni Iaquinta, maestro de primaria con altas competencias digitales. Hace dos años impartió para nosotros un curso sobre pizarras multimedia. Actualmente trabaja con sus niños utilizando Linux 14.04, y en octubre empezó con un pequeño proyecto en el que sus alumnos desarrollan su propia aplicación en sus tabletas.
 
Creo que ha sido un acierto asignar un papel tan importante a una persona con competencias en el desarrollo de software libre. Está muy bien tener a un gigante como Microsoft que te puede gestionar todo cómodamente y garantizándote todo tipo de asistencias, pero no está de más tener un plan B. Por si las moscas. Mientras escribía esta entrada, mi hijo el mayor, que miraba los materiales que tenía desparramados por la mesa, me hizo notar un detalle importante: cogió un folleto informativo del Ministerio sobre el Piano Scuola Digitale y me dijo "¡Mamá, tiene el mismo tipo de letra que Minecraft!. Publicidad subrepticia, o algo más... Sutil, muy sutil.




martedì 10 novembre 2015

Experiencias de aula: cartas a Miguel.

El duque, poco a poco y como quien de un pesado sueño recuerda,
fue volviendo en sí, y por el mismo tenor la duquesa y todos los que por el jardín
estaban caídos, con tales muestras de maravilla y espanto, que casi se podían
dar a entender haberles acontecido de veras lo que tan bien sabían fingir de burlas.
Don Quijote de la Mancha  Parte II, cap. XLI


Integración de destrezas en una publicación digital.
Por fin puedo presentaros esta actividad en la que he estado trabajando desde principios de octubre. Se trata de un trabajo en el que he querido integrar diferentes actividades que en otras ocasiones he llevado a cabo de manera aislada. Pero para que entendáis todo el proceso de construcción esta vez necesito poneros en antecedentes. Así que me arriesgaré a extenderme más de la cuenta en la entrada de este blog, que en cierto modo ya va de batallitas.
Aunque soy filóloga por partida doble, no me considero ninguna experta cervantina. Con el paso del tiempo he llegado a la conclusión de que Cervantes y su obra me gustan porque sí, porque a pesar de haberse convertido en clásicos monumentales, consigo disfrutar de ellos sin autosometerme a pretensiones academicistas. Miguel de Cervantes Saavedra es un autor que me ha marcado profundamente, y dos de las experiencias más significativas para mí las viví precisamente en mi época de colaboradora en la Biblioteca María Zambrano del Instituto Cervantes de Roma.
Era el año 2005, el año de las celebraciones por el IV centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote. En el Instituto Cervantes de Roma se organizó una maratón de lectura, en la que yo me impliqué hasta la médula: como profesora (mis alumnos del Liceo tuvieron el honor de clausurar oficialmente la lectura de la obra), como organizadora (por aquel entonces mi actividad profesional dependía del Área de Cultura de la institución) y como lectora individual, aceptando hacer el turno de lectura que todos evitaban, es decir, el nocturno. Tres locos, tres, aceptamos pasar la noche en vela en la Sala de Plaza Navona, gustándonos Cervantes más solos que la una (pasada la medianoche, el resto de la ciudad o se fue de fiesta a los actos conmemorativos por la fundación de Roma o se fue de puente, que aquí el 25 de abril es fiesta nacional...). El caso es que disfrutamos intensamente de aquella inesperada soledad hasta que las primeras luces rayaron el alba, por lo que aquella noche quedó grabada en mi memoria como una experiencia mágica y única.
Semanas más tarde, estaba yo en la biblioteca, a punto casi de terminar mi sesión de catalogación, cuando sonó el teléfono de la centralita. No era horario de atención al público, así que pensé que se trataría de alguien de la casa o algún usuario despistado. Para mi sorpresa, cuando descolgué el teléfono la voz de un teleoperador me preguntó: "Buenas tardes, ¿podría hablar con el Señor Cervantes?"... El Señor Cervantes. Qué bueno. Aguantándome la risa, liquidé aquella llamada surrealista invitando a mi interlocutor a llamar en horario de mañana, cuando estuviera presente el personal de la secretaría.

Han pasado diez años desde entonces, y hoy vivo a 60 kilómetros de la metrópolis por decisión propia. Mi actividad profesional se desarrolla en un instituto de secundaria que, a pesar de ser clasificado como un centro de provincias, convocatoria tras convocatoria, gracias al trabajo serio y comprometido de un grupo de docentes de español, se confirma a la cabeza por número de inscritos entre las sedes de examen DELE que dependen del Instituto Cervantes de Roma. El mío es un instituto de frontera, que acoge un alumnado proveniente de dos municipios opuestos: Latina, la ciudad nueva, funcional y proyectada para ser el granero capitolino, y Sermoneta, la ciudad antigua, sugestiva y cautivadora. Contradicciones de las que surgen, creo yo, hermosas síntesis.

Para este primer cuatrimestre nos hemos centrado en Sermoneta, en su fascinante devenir histórico. Y hemos aprovechado la coincidencia de un evento crucial en la historia de esta localidad, la conmemoración de la batalla de Lepanto, con la celebración del IV centenario de la publicación de la segunda parte de El Quijote (esa que desmiente aquello que se suele decir de que las segundas partes nunca fueran buenas). Sí, este año también ha sido año de El Quijote, y el año que viene lo será de Miguel de Cervantes, por el IV centenario de su muerte.

Por qué es importante la conmemoración de esta batalla para Sermoneta hay que explicarlo. Hay que entender que lo que se conmemora es el regreso triunfal de las tropas sermonetanas que participaron en la guerra contra los turcos. Aquella victoria supuso el resurgir esplendoroso de esta pequeña comunidad que solo unos años antes había sido azotada por una terrible epidemia de malaria que prácticamente exterminó a la totalidad de la población que vivía en la ciudad baja, Ninfa. La salvación de unos pocos fue la de abandonar la marisma ponzoñosa que entonces era el Agro Pontino para refugiarse en la montaña de Sermoneta, en torno al recinto amurallado de los duques Caetani. Hoy en día las tierras pantanosas han sido canalizadas, Ninfa es un vergel y Sermoneta un burgo medieval acostumbrado a ejercer de escenario para producciones cinematográficas.


Conmemoración de la batalla de Lepanto (1:55 min)




Ninfa a vista de drone (1:37 min)


Mi intención con esta actividad no era la de alimentar en mis alumnos el espíritu de la guerra (y más en estos tiempos en los que, por desgracia, hay tantas y tan dolorosas heridas abiertas entre oriente y occidente), sino el del espíritu constructivo de superación del conflicto a través del ideal de lucha cervantina. Sobre los horrores de la guerra, de todas las guerras, tendrán oportunidad de reflexionar en el segundo cuatrimestre, cuando nos dediquemos al proyecto VANGUARDIAS y, concretamente, al Guernica de Picasso.

Ahora lo que a mí me interesaba era aprovechar su implicación personal en la celebración de este evento (en el que muchos de ellos participan en primera persona como figurantes, abanderados, músicos y escuderos) para sacar lo mejor de su sensibilidad y de sus emociones, y que las canalizaran, en español, a través de situaciones presentes en El Quijote y en la propia biografía de Cervantes. En esta historia hay muchos elementos cervantinos y quijotescos: un castillo, unos duques, un fingimiento, una batalla, la lucha como principio de renovación y ascesis, una fantasía que suplanta a la realidad... Y mis alumnos no me han defraudado.


Les he pedido que se sometan a un ejercicio de creatividad e imaginación articulado en tres puntos fundamentales:
  • a partir del significado del personaje de don Quijote. Han reflexionado sobre su valor, su ideal de lucha, su falta de adecuación a la realidad... Fruto de todo ello es el poema a don Quijote, creado a partir de una nube de rimas que después han versificado.
  • a partir de la fraseología. Han reflexionado también sobre el significado de la expresión lottare contro i mulini a vento, que hace referencia al episodio de los molinos. Han producido dibujos en los que han representado cuáles son sus gigantes imaginarios, sus enemigos a vencer...
  • a partir de la biografía de Cervantes. Les he pedido que imaginaran haber conocido a Cervantes en la batalla de Lepanto, haber entablado amistad con él y escribirle una carta después de algunos años de aquella experiencia. Escribir una carta o un correo electrónico es uno de los ejercicios previstos como prueba escrita para la segunda lengua extranjera en el Examen de Estado, aunque se trata de formas de comunicación extrañas hoy por hoy al universo adolescente.

El resultado es lo que os presento en la publicación de issuu. Lógicamente es una selección, porque la verdad es que todos han participado con entusiasmo. La nube de rimas está hecha con wordle, y los fondos de pergamino y pizarra con Artpoetica, una herramienta diseñada por la Red de Bibliotecas de Andalucía para la composición literaria en ambientes educativos.



Pincha aquí para acceder a la publicación.

Ni que decir tiene que estoy muy orgullosa de todos mis alumnos. Me parece absolutamente genial que hayan sido capaces de escribir cosas como que "en la espesura está la locura", o que en las cartas a Miguel se refieran al otoño como el "tiempo de los brócolis y las espinacas"... Me conmueve ver el dibujo de Federica, víctima de acoso escolar por "culpa" de su discapacidad, que afronta al acosador con decisión (Stop al bullo); o el de Daria, que es disléxica y sufre con la gramática; o el de Claudia, que se enfrenta a la anorexia; o el de Mara, que tiene su mayor enemigo en sí misma, en su propia fragilidad...

Por todo ello, resuenan en mí los ecos de aquella maravillosa vigilia cervantina en Plaza Navona. Creo, además, que si hoy recibiera una llamada surrealista como la de entonces quizá no sería tan cáustica ni tan tajante... Creo que me permitiría a mí misma jugar, y le diría algo así como: "Pues mire, en este momento don Miguel no está, pero déjeme sus datos y veremos qué es lo que se puede hacer...".

giovedì 22 ottobre 2015

Boceto proyecto eTwinning: VANGUARDIAS.

Boceto de mi primer proyecto eTwinning: VANGUARDIAS -Avanguardie- .




Pincha en la imagen para acceder a la presentación e interactuar.







martedì 13 ottobre 2015

Planeta eTwinning.

È così che le cose si incontrano...



De entre los retos que me había marcado como docente para este año, dos eran especialmente relevantes para mí: entrar a formar parte de la plataforma eTwinning y tomar contacto con la metodología CLIL, formándome para formar en ella.

La oportunidad de conjugar ambas experiencias se me ha presentado de repente (y un poco de sopetón, la verdad...) nada más iniciar el curso escolar. Sabía de la existencia del curso de eTwinning en abierto organizado por INTEF (os dejo el enlace porque aunque estamos ya en la tercera semana de actividad, todavía es posible inscribirse), del que todos hablaban maravillas. Así que en cuanto vi la convocatoria de la segunda edición, me apunté.

Lo que no me esperaba era encontrarme, al registrarme como etwinner en la plataforma europea, con un seminario muy interesante titulado Integrating Content, Language (CLIL) and Technology, organizado por la Agencia Nacional Italiana eTwinning y dirigido por Letizia Cinganotto, renombrada investigadora italiana de la agencia ministerial INDIRE y experta en didáctica de las Nuevas Tecnologías y metodología CLIL.


Demasiado tentador. ¿Cómo iba a dejarme escapar una ocasión como esa?. El problema era que el seminario en línea, de doce días de duración, coincidía prácticamente con las dos primeras semanas de actividad del curso de INTEF. ¿Iba a poder con todo (con todo eso y con las tropecientas mil cosas añadidas en las que estoy metida en este momento)?. Pues vas a tener que poder, me dije, porque la que algo quiere algo le cuesta.
 
Otra duda que me asaltaba era la de si meterse de lleno en un seminario de este tipo (de acceso reservado y con una temática muy específica) de manera paralela en sus incios al MOOC de INTEF (que presenta un planteamiento más general y de divulgación sobre las generalidades de la plataforma y su incidencia en la práctica docente) no iba a ser un poco como empezar la casa por el tejado... En cuanto empecé a acceder a los contenidos de uno y otro despejé esa incógnita. En gran medida lo que estábamos haciendo era lo mismo: por parte de la agencia italiana se abordaba la cuestión desde lo concreto a lo más general, mientras que por parte de la agencia española lo que se está haciendo es  partir desde la generalidad a lo más específico. Así que fuera miedos. A organizarse se ha dicho.
 
 
El seminario en línea terminó el 9 de octubre y tengo que decir que han sido días de trabajo intenso, pero creo que ha merecido la pena. Os dejo en este enlace la presentación realizada con Prezi por una docente de Génova, Enrica Maragliano, que resume muy bien las posibilidades didácticas de conjugación de la metodología CLIL con la plataforma eTwinning y los proyectos de digitalización escolar.
 
Tengo que decir que en el seminario italiano he encontrado que el 90% de los materiales estaban elaborados en inglés. El resto de los materiales estaba en italiano, algo en francés y poquísimo en español. No quiero decir con esto que no se hagan propuestas de metodología CLIL en lengua española en Italia (me consta que sí que las hay, y que son además propuestas de calidad). Pero esa escasez de materiales en español me ha parecido muy significativa, y, sobre todo, creo que indicativa de que a nivel institucional no se le da toda la visibilidad necesaria a este tipo de proyectos, tan importantes para la consolidación de nuestro idioma como lengua de comunicación y prestigio. Seguramente con demasiada frecuencia estas iniciativas se ven condenadas a un inmerecido silencio y anonimato.
 
Menos mal que en cuanto a materiales desarrollados en lengua española las propuestas eran pocas, pero buenas. Por una parte, tuve el placer de reencontrar a Elena Pezzi, docente de español en un instituto de secundaria de Boloña y embajadora eTwinning. Ya la había escuchado en el taller del encuentro de organizado por Difusión en Roma el pasado mes de marzo, pero verla en acción ha sido estupendo. Os dejo el enlace a uno de sus trabajos, una entrada en español para la Wikipedia sobre los pórticos de Boloña, realizado con un grupo de estudiantes A2-B1 (aquí tenéis el learning designer y aquí el resultado final). Por otra, ha sido una grata sorpresa encontrar material producido por Yolanda Egea, una de mis tutoras en el curso de INTEF, docente de inglés en Granada y, asimismo, embajadora eTwinning. Como muestra de su buen hacer os dejo el enlace a su blog, Learning Station.
 
En lo que a mí respecta, estoy muy satisfecha porque he aprendido a programar un proyecto CLIL y cada día que pasa soy más consciente de las posibilidades de actuación que ofrece la plataforma eTwinning. Como actividad final al seminario italiano, he presentado un proyecto de metodología CLIL en lengua española sobre artes plásticas. La agencia italiana ya le ha dado su visto bueno, pero por ahora no quiero dar más detalles. Prefiero esperar a terminar mi MOOC sobre eTwinning con la agencia española, para poder integrarlo adecuadamente en la plataforma y, sobre todo, encontrar la escuela-socio adecuada para desarrollarlo y compartirlo.
 
Lo que sí os dejo es el enlace para la presentación que he elaborado con una herramienta que he descubierto hace poco, Genially. Es española y está diseñada para presentar contenidos de manera atractiva con la ayuda de plantillas y una nutrida selección de recursos. En mi caso la he utilizado para presentar mi acercamiento a la metodología CLIL y su integración en la plataforma eTwinning. Si queréis interactuar con la presentación, pinchad aquí.
 
Bien, pues seguimos explorando este hermoso planeta. Desde ahora, y hasta principios de noviembre, de la mano de EducaLab INTEF. Promete.
 


giovedì 24 settembre 2015

Un espacio común.

Nuestras primeras herramientas de actuación.


Durante el pasado curso mis compañeros y yo nos encontramos con muchas dificultades a la hora de trabajar con las extensiones digitales de nuestros libros de texto. Utilizar la plataforma didáctica que te ofrece la editorial del libro de texto que has adoptado (y que por ley en Italia debes mantener durante cinco años) en teoría debería ser un cúmulo de ventajas. En la práctica esto no siempre es así.

El carácter comercial de estos espacios virtuales hace que a veces se conviertan en un laberinto de archivos ejecutables, por no hablar de los problemas que siempre surgen con la sincronización y la compatibilidad entre sistemas operativos. Personalmente he podido constatar cómo gran parte de mis alumnos era literalmente incapaz de completar y ejecutar las extensiones digitales del libro en uso. Algo frustrante, no solo para el profesor que intenta innovar en su didáctica, sino también para el alumnado y las familias, que compran el manual y pagan por un servicio que en la realidad no se verifica.

Es por ello que una de las primeras decisiones que hemos tomado para afrontar este problema ha sido la de adoptar una plataforma de trabajo externa, no vinculada a ninguna editorial, y común, en la que puedan tener cabida todas las asignaturas de la actual enseñanza secundaria reglada. Nos hemos decantado por EDMODO, con la que empezaremos a trabajar en vía experimental este año, realizando puntualmente actuaciones de virtualización en todas las asignaturas.




Muchos de vosotros ya la conoceréis. Edmodo es una plataforma social educativa gratuita, un entorno cerrado y con estándares de seguridad y privacidad altos, en el que alumnos y profesores pueden trabajar y comunicarse en una dinámica de microblog. A diferencia de lo que sucede en otros espacios virtuales, los alumnos no tienen que proporcionar una dirección de correo electrónico al registrarse (aspecto fundamental cuando se trata de trabajar con menores de edad), sino que utilizan un código que su profesor les proporciona y la plataforma les asigna. Otro aspecto muy interesante es que permite que los padres tengan acceso a la plataforma en calidad de observadores, pudiendo establecer también un canal directo de comunicación con el docente si así lo desean.

Las posibilidades de actuación que ofrece Edmodo en ámbito didáctico son muchas. Los docentes de un mismo centro, por ejemplo, pueden organizarse en una comunidad (es lo que nosotros estamos haciendo), creando así un espacio interdisciplinar para la condivisión de contenidos, operativo de manera mucho más controlada que en las redes sociales al uso. Cada docente, además, puede hacer un seguimiento bastante detallado de las clases con las que trabaja; puede asignar tareas, realizar encuestas, crear tests con enlaces externos y crearse también su propia biblioteca personal donde alojar contenidos de uso recurrente. Es posible, también, descargar en versiones imprimibles los contenidos creados por el profesor.

Padres, alumnos y profesores pueden acceder también desde la aplicación para telefonía móvil, aunque en este caso algunas funciones no tendrán el mismo grado de operatividad, ya que la versión app tiene algunas limitaciones. Os adjunto aquí el enlace a la página de ayuda de Edmodo, donde encontraréis despejadas paso a paso la mayoría de las incógnitas que os pueda plantear la adopción de una plataforma social de este tipo. En la red abundan también los tutoriales libres, pero comprobad que sean recientes. Edmodo no para de renovarse.

Os presento ahora un par de actividades que ya he introducido en la plataforma. La primera es esta infografía, que he enviado a mis alumnos. Al tratarse de adolescentes, es importante cuidar aspectos como la prevención del acoso escolar (digital y no...) o contenidos de tipo transversal como la educación hacia la tolerancia o el estímulo al espíritu de iniciativa. Es por ello que, antes que nada, he querido explicarles cuáles iban a ser a partir de ahora "las reglas del juego" en este espacio virtual. Tenían que responder enviando un mensaje en el que declarasen aceptar las condiciones, que no eran ni más ni menos que estas:




La segunda actividad ha sido una prueba de bienvenida, con el objetivo añadido de trabajar la competencia emocional de los alumnos, ya que la propuesta está basada en el visionado de un corto de animación (For the birds); desde el sentido del humor se afrontan temáticas como el respeto hacia la diversidad o el sentimiento de pertenencia a un grupo. Se trataba de generar en ellos un breve comentario en español y un pequeño debate en la clase virtual. Os muestro la entrada de la actividad con una herramienta muy sencilla, pero que me ha sido de gran utilidad para ilustrar el funcionamiento de Edmodo a mis compañeros de departamento: se trata de Snip, un capturador de pantallas que permite añadir subrayados, anotaciones y comentarios de voz (podéis descargarlo desde este enlace).


video



Bueno, y de momento así vamos. Echándole muchas ganas y muchas horas de trabajo al asunto, pero comprobando, con satisfacción, que empiezan a llegar los primeros resultados. Me apunto totalmente al lema propuesto por Dolors Reig en un artículo de su maravilloso blog, El caparazón: WORK HARD, PARTY HARD. Os he dejado el enlace. Disfrutadlo.

lunedì 14 settembre 2015

Tabula rasa.

Pequeños grandes pasos hacia la clase punto cero.


 
 
Hacer tabula rasa. Con esta expresión se designaba en la Antigua Roma al hecho de borrar el contenido en las tablillas de cera que se usaban en las escuelas de escritura con la intención de reutilizarlas. En nuestra época de tabletas digitales diríamos algo así como "reiniciar" o, si nos doblegamos al anglicismo, "resetear". Deshacer para hacer. Destruir para volver a construir.
 
Más paralelismos curiosos: el sistema educativo romano se llamaba ludus ("juego"). Estaba dividido en tres grados: Ludus Principalis (escuela primaria), Ludus Grammaticus (escuela secundaria) y Ludus Rhetoricae (especie de universidad). Y nosotros que creíamos haber inventado la gamificación...
 
Me vienen a la cabeza las ideas de un calagurritano ilustre, Marco Fabio Quintiliano (s. I d.C.), maestro y educador de familias imperiales. Una personalidad que, gracias a la enseñanza, consiguió brillar con luz propia en un mundo (el del imperio) donde las libertades republicanas ya no existían, y la educación oratoria tenía como único fin el del prestigio social. Quintiliano era de ideas modernas: propugnaba que los temas escolares tenían que estar inspirados en la realidad y ser útiles para la vida, que un maestro "tiene que responder con agrado a las preguntas de los unos, y a los otros preguntarles por sí mismos", que el juego es fundamental en las edades tempranas para no llegar a aborrecer el estudio... En el libro I de sus Institutio Oratoria Quintiliano hacía notar que "tanto más es la facilidad con que los niños aprenden las cosas pequeñas; y así como hay ciertos movimientos a los que solo puede hacerse el cuerpo tierno, así también sucede con los ánimos, que endurecidos se inhabilitan para la enseñanza".
 
A renovarse, pues. No seré yo quien desdiga lo que otros dijeron tan bien dicho. Si en mi anterior entrada os presentaba los retos que me había propuesto para este nuevo curso académico, ahora os presento los del equipo de trabajo del que formo parte para la digitalización del centro de educación secundaria donde trabajo.
 
 
 
 
 
 
Partiendo de la idea de que es necesario aligerar el peso que ciertos mecanismos burocráticos y mentales tienen hoy en día en la enseñanza reglada, queremos introducir progresivamente la desmaterialización de algunos procesos. Fundamentalmente, para que la energía que debería fluir en todo proceso de enseñanza-aprendizaje no se pierda inútilmente por el camino, y llegue a donde tiene que llegar, que es al alumno como sujeto en formación. Y para que el docente, no nos olvidemos, ocupe el lugar que debería ocupar, es decir, el de facilitador de contenidos, y se sienta gratificado por ello.
 
El proyecto es ambicioso, pero es que tiene que serlo. Tenemos que tener ganas de innovar (pero sobre todo buenas ideas) para conseguir que nos financien la infraestructura necesaria que nos permita, el año que viene, empezar al cien por cien con nuestra clase punto cero.
 
 
 
Y ahora os voy a contar una anécdota personal. La semana pasada, el día antes de empezar las clases, tuvo lugar el claustro docente de todos los grados de escuela de mi instituto (infancia, primaria y secundaria). Llegó el momento de la presentación de los proyectos para su aprobación. Sabía que iba a tener que ilustrar el de mi equipo de trabajo, así que me había preparado a conciencia. Llegó mi turno, y defendí el proyecto con toda la convicción y determinación que fui capaz. Al término de mi intervención, sin embargo, se hizo en la sala un profundo silencio. Duró apenas unos segundos, que a mí me parecieron eternos, y en los que creí estar precipitándome en la más oscura de las tinieblas...
 
Hasta que por el rabillo del ojo me di cuenta de que mi directora (que no es precisamente una persona dada a manifestar sus emociones en público) me estaba mirando fijamente y sonreía. Brava, professoressa, dijo, rompiendo aquel maléfico hechizo. Y entonces, como si de una película se tratase, un aplauso partió desde el fondo de la sala, y prendió rápidamente como un reguero de pólvora, hasta que se convirtió en un estruendo. Quedaron en silencio solamente unos cuantos escépticos, que se volvían, incrédulos, o bajaban la mirada con gesto de preocupación.
 
Sometido a votación, el proyecto fue aprobado, no por unanimidad, pero sí por abrumadora mayoría. Agradecí el veredicto a mis compañeros, con una mezcla de evidente timidez y manifiesta resolución, algo que ni yo misma sabría explicar. Y volví a mi asiento. "Hay que ver las cosas que me pasan a mí", pensé.
 
De vuelta a casa, empecé a madurar la idea de que a veces la diferencia entre lo viejo y lo nuevo, lo accesorio y lo importante, lo imposible y lo posible, puede ser aparentemente muy pequeña, pero realmente esencial. Como en aquella ocasión en la que cuentan que un noble patricio le preguntó a Quintiliano qué es lo que él consideraba que era necesario aprender para obtener lo máximo en la vida. A lo que el maestro hispano, impasiblemente, contestó: Non multa, sed multum ("No muchas cosas, sino mucho").
 
 


mercoledì 2 settembre 2015

Volvamos a empezar (aunque ya nada será como antes...)

 
Retos de una docente de Español como Lengua Extranjera ante el nuevo curso.
 
 
 
 
Robinson Crusoe es la prehistoria
de la utopía: no lejos de la costa de Utopía
yacen los restos del barco malogrado, pero
Robinson se ha salvado, ha logrado llegar
a tierra y su capacidad de aprender ha sobrevivido.
El barco del saber ha naufragado,
pero su poder puede regenerarse.
 
Gustav Württemberger








 
Nada volverá a ser como antes. Lo digo sin nostalgias; creo que, a pesar de algunas ausencias irremediables, es una buena noticia. Afronto el nuevo curso con un bagaje de recursos, principios y objetivos muy diferente del que llevaba conmigo el año pasado por estas fechas. Los que me conocen dicen que me encuentran cambiada -a mejor-, y quizá algo de razón no les falta.
 
Los que me conocen saben también que soy un desastre para los cumpleaños y aniversarios, que se me olvidan siempre o casi siempre, aunque no por mala intención, sino por puro despiste. Casualidad o no, sin embargo, el 26 de agosto terminé la última de mis lecturas vacacionales, y mira por dónde se trataba de Robinson Crusoe, en la versión traducida por Julio Cortázar.
 
En otras circunstancias, la fecha no habría significado nada para mí. Pero este año los chivatos de las redes sociales desde bien temprano me avisaron de que se trataba del "cumple" del genial escritor argentino, así que aquel día Cortázar lo inundaba todo (bendita inundación, añadiría yo...). Difícilmente iba a poder pasárseme por alto una efemérides de ese calibre.
 
Sería prolijo referir aquí toda la serie de coincidencias y situaciones que de un tiempo a esta parte me conducen por este personal y cortaciano sendero, y no quiero aburrir a los lectores de este humilde blog. Diré únicamente que ante el nuevo curso me siento de verdad como Robinson, obligada en gran medida a partir de cero, pero no por ello privada de recursos, y que a día de hoy, y a pesar de las dificultades que mi oficio conlleva, mantengo la esperanza, y los ojos y la mente bien abiertos para aprender.
 
Desde ayer formo parte de un equipo que hemos instituido en mi centro de trabajo para la renovación tecnológica del mismo. Somos cuatro (un docente de Ciencias, una de Matemáticas, una de Informática y especialista en Atención a la Diversidad, y yo, que me ocupo del Departamento de Lenguas Extranjeras). Somos cuatro, pero aspiramos a implicar a todos los demás. Vamos a trabajar para mejorar las condiciones de trabajo en nuestro centro de educación secundaria, y de lo que vayamos avanzando daré oportuna cuenta en el blog.
 
Por mi parte, y para empezar, he fijado una serie de objetivos concretos que he reflejado en esta infografía. Aunque los retos se refieren a mi disciplina, el enfoque es transversal, y la centralidad se mantiene (como no podría ser de otra manera...) en el alumno y el proceso de enseñanza-aprendizaje. Básicamente, los propósitos son seis:
 
  • mejorar mis competencias tecnológicas y las de mis alumnos. Avanzar en el uso crítico, constructivo y didáctico de las herramientas informáticas.
  • integrar adecuadamente las redes sociales en el aula. Trabajar en el concepto de la condivisión y la colaboración como base del auténtico conocimiento.
  • progresar en la creación de materiales propios, en aras de una didáctica inclusiva y significativa para los alumnos.
  • realizar un hermanamiento digital con eTwinning, el espacio de comunidad para las escuelas europeas. Una excelente oportunidad para que mis alumnos comuniquen en español. Muy interesante también la oferta formativa que esta agencia europea ofrece a los docentes.
  • sentar las bases para la realización de proyectos basados en la metodología CLIL, es decir, de la enseñanza de una disciplina no lingüística en una lengua extranjera. Formarme y formar para ello.
  • mejorar las condiciones socio-tecnológicas de mi entorno de trabajo, empezando por lo básico. Intervenir para mejorar la red, el cableado y el emplazamiento, la configuración y el mantenimiento de las unidades de trabajo.
 
  
 
 



(...) Y llego ahora a una nueva etapa de mi vida. Cierta mañana, a eso del mediodía, yendo a visitar mi bote, me sentí grandemente sorprendido al descubrir en la costa la huella de un pie descalzo que se marcaba con toda claridad en la arena. Me quedé como fulminado por el rayo, o como en presencia de una aparición. (Daniel Defoe, Robinson Crusoe)




El inicio del curso se acerca. Tengo ganas de volver a disfrutar montando, desmontando y volviendo a montar. Hay mucho por hacer. Este año, además, casualidad o no, las clases empezarán en un día de la semana insólito... Viernes.



mercoledì 8 luglio 2015

La letra que entra.

La literatura en la clase ELE.


Acabo de terminar un curso estupendo, y tanto he disfrutado con él, que ahora que ha llegado a su fin no puedo evitar un cierto sentimiento de amorosa pérdida, como si  de repente me hubiera quedado huérfana, o viuda, o algo por el estilo.

El curso en cuestión es Toco tu boca. De la enseñanza de la literatura a la didáctica de la creación, organizado por el Instituto Cervantes de Roma y Digitalingua, y con dos tutores excepcionales donde los haya, Patricia Toubes y Javier Villatoro. Durante dos semanas, ochenta personas de tres continentes hemos compartido en línea la vivencia de la literatura y sus posibilidades didácticas en el ámbito de la enseñanza del español como lengua extranjera.


Qué magnífica experiencia... Ahora me doy cuenta del poco partido que se le suele sacar a los textos literarios en la didáctica de las lenguas extranjeras, y de cuánto, en cambio, pueden ofrecernos si los tratamos adecuadamente.

La literatura, lejos de ceñirse a un aspecto ornamental, es un catalizador de emociones y sentimientos, y, dado que la literatura no solo está en los libros y los premios literarios sino también en la calle, en la música, el cine, la publicidad, etc., constituye una muestra de lengua tan real como pueda serlo una reseña o un texto periodístico. Es precisamente ese valor de autenticidad el que puede permitirnos tocar el universo emocional de nuestros alumnos, ofreciéndoles una dimensión completa (y no solo gramaticalmente correcta) de la lengua que están en proceso de aprehender.

De los materiales propuestos en el curso, organizados en una cuidada y acertadísima selección, me gustaría destacar aquí un excelente artículo de María Dolores Albaladejo, Cómo llevar la literatura al aula de ELE: de la teoría a la práctica (marcoELE, revista de didáctica ELE / ISSN 1885-2211 / núm. 5, 2007). En él la autora responde a la gran pregunta que nos hacemos todos los docentes a la hora de introducir un texto literario en nuestras clases de español: ¿qué requisitos debería cumplir un texto de este tipo para resultar apropiado a nuestra didáctica?. Los aspectos básicos serían los siguientes:
  1. ser accesible, es decir, que no debe estar muy por encima del nivel de competencia lectora actual del alumno para no impedir el disfrute de la obra.
  2. ser significativo y motivador, es decir, que los contenidos deben ser relevantes para la experiencia y los intereses de los alumnos.
  3. que sea integrador de varias destrezas, es decir, que hay que dotarlo de actividades de explotación de tipo comunicativo.
  4. que ofrezca múltiples formas de ser explotado, es decir, potencialmente versátil para la interacción.
  5. que incluya connotaciones socio-culturales, es decir, que enriquezca con su reflejo del contexto histórico en que surge y la sociedad que ocupa sus circunstancias.
  6. que sea auténtico, es decir, que se ofrezca en su versión original.
Todo lo visto, hecho y trabajado de un tiempo reciente a esta parte ha reavivado en mí los contenidos de un libro de título imponente que dormía desde hace años en un rincón oscuro de mi biblioteca, La cultura. Todo lo que hay que saber, autor Dietrich Schwanitz (mi edición española es de Santillana, 2006).

En el capítulo dedicado a La casa del lenguaje, el autor hace unas interesantes reflexiones sobre Poesía y autorreferencialidad, en la que se consideran diferentes aspectos de la estructura metafórica de la poesía y el principio de semejanza, que es el fiel de la metáfora. Una de sus propuestas más acertadas es, en mi opinión, el ejemplo construido sobre una de las historias que Petronio (s. I d. C.) nos narra en el Satiricón, novela de novelas, libro de ingenio e invectiva social: se trata del cuento titulado La matrona de Éfeso.

En resumen, los hechos son los siguientes: Una viuda lleva el cadáver de su esposo al panteón familiar. Llena de dolor, la mujer no quiere seguir viviendo. Un soldado vigila, bajo pena de muerte, los cadáveres de varios criminales crucificados. Descubre a la viuda y se enamora de ella, logrando que esta olvide a su esposo y se enamore de él. De esta forma le salva la vida, pero puede perder la suya: durante su ausencia, uno de los crucificados es robado por su familia. Cuando el soldado, antes de que se dicte su condena, se dispone a quitarse la vida, la viuda le salva la vida ofreciéndole el cuerpo de su esposo, que ha de sustituir al cadáver robado.

 
 
El argumento es turbador, lo sé, pero el andamiaje es maravilloso. Una primera lectura ofrece un panorama de enredo amoroso, casi de adulterio con tintes de necrofilia, en la que el eje central del relato parece asentarse sobre el comportamiento licencioso de la mujer, que desemboca por una parte en la contravención del código social establecido, y por otra en la afirmación de la vida sobre la muerte.
 
Una segunda lectura es la ofrecida por el autor alemán, esta vez en clave autorreferencial y metafórica. Cito textualmente:
 
Lo vemos inmediatamente: la historia se compone de unos pocos elementos fundamentales que se enlazan sucesivamente, pero que se asemejan y se oponen entre sí:
  • el soldado salva a la viuda;
  • la viuda salva al soldado;
  • ella necesita a un hombre vivo;
  • él necesita a un hombre muerto;
  • ella tiene un hombre muerto;
  • él es un hombre vivo;
  • para poder vivir, ella ha de perder un cadáver;
  • para poder vivir, él ha de conservar un cadáver.
 
Esta semejanza hace posible que, como en una metáfora, los elementos se sustituyan los unos a los otros. De este modo, para la viuda el soldado vivo sustituye al cadáver del criminal. Lo hermoso de la historia es que la mujer puede prescindir del cadáver de su marido justamente cuando el soldado necesita un cadáver. En otras palabras: la muerte pasada del esposo sustituye la muerte futura del soldado, y en la viuda el futuro del soldado sustituye el recuerdo del esposo fallecido.
 
Así, pues, la historia de la viuda de Éfeso también es autorreferencial; se sirve de una estructura metafórica para mostrar la estructura de la metáfora. (...)
 
Impresionante y revelador. Y lo mejor de todo es que la clave de la multidimensionalidad de la literatura estaba aparcada en mi casa en un estante polvoriento, y yo tan tranquila...
 
Creo que he encontrado un lugar adecuado para descansar y vagar durante un tiempo... Lo justo para renunciar a la esclavitud de los horarios y amasar ideas y proyectos nuevos. Es una cala hermosa y recóndita. Me quedaré aquí unas semanas, gustándome toda la férvida luminosidad de este dulce alivio de luto.
 
 
 
 


lunedì 29 giugno 2015

La historia del dálmata que querría haber sido ciento uno.

Una reflexión sobre el valor del aprendizaje colaborativo en el aula ELE.

Cuando a Tuone Udaina, el 10 de junio de 1898 le estalló una mina de tierra bajo los pies, con él murió definitivamente su lengua, el dálmata, considerada hoy día por muchos el eslabón romance perdido entre el rumano y el italiano.


Tuone, más conocido como Burbur ("barbero"), era una persona poco instruida que se ganaba la vida cortando el pelo. A la edad de ocho años dejó de ir a la escuela y empezó a sobrevivir como podía. Sus padres eran dos campesinos que hablaban en dálmata vegliota y Tuone aprendió la lengua simplemente escuchándoles conversar. Pero, a diferencia de sus padres, el destino quiso que se quedara solo, convirtiéndose así en el único superviviente de un idioma extraño que nadie usaba.

Para cuando el lingüista italiano Matteo Bartoli descubrió este hecho insólito, Tuone llevaba veinte años sin hablar en dálmata, y sólo el interés del estudioso consiguió sacarlo parcialmente de su aislamiento. Pero para entonces, el barbero ya era una fuente de información limitada: la edad, la memoria, la falta misma del ejercicio idiomático habían hecho mella en él.

Reflexionando sobre la historia de Tuone, me pregunto cuántos estudiantes de idiomas no se habrán sentido alguna vez como él, aislados, imposibilitados para comunicar con nadie, viviendo en una realidad dual: una, la de la lengua dominante, y otra, la de la lengua extraña, inútil y aplastada por las circunstancias. Creo que a Tuone le habría gustado ser no uno, sino, por lo menos, ciento uno. Estoy segura de que le habría gustado interactuar y comunicar con otras personas en la lengua que había aprendido en su infancia.

En la enseñanza reglada, por desgracia, es frecuente enseñar idiomas en un sentido unidireccional, cargando a los alumnos con un enajenante sentido individualista del estudio. Los argumentos de los docentes dibujan siempre la misma situación: no hay tiempo ni espacio ni medios para enseñar de otra manera. El alumno debe asumir la cruz de su progreso. No hay más opción.

Esas viejas razones, afortunadamente, poco a poco van perdiendo peso. Cada vez son más los docentes que se valen de las nuevas tecnologías para superar los límites tradicionales del aula. La posibilidad de acceder a la red de manera masiva en nuestros días, abre ante nosotros un abanico de posibilidades de comunicación y transmisión del conocimiento que nunca antes había sido posible imaginar.


El aprendizaje colaborativo se revela, pues, como la clave que sitúa al alumno en el verdadero centro del aprendizaje auténtico. Los hermanos Johnson, responsables de la célebre teoría de la interdependencia social enunciada en los años sesenta, identifican los cinco componentes esenciales de este tipo de enfoque didáctico:
  1. La interdependencia positiva
  2. La responsabilidad individual
  3. Las habilidades interpersonales
  4. La interacción fomentadora cara a cara
  5. El procesamiento de grupo
Los fundamentos del aprendizaje colaborativo (que podéis ver desplegados en el siguiente mapa mental) apuntan de manera esencial a la educación para la competencia y autonomía del alumno, y al desarrollo de habilidades básicas en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

Claro está  que no basta con ser multitud para que una lengua empiece a funcionar. El papel del docente debería aquí orientarse a activar estrategias de actuación, organizar y facilitar contenidos. En sus manos está la clave de la motivación de los alumnos y la adecuada posición de la piedra angular de la construcción del aprendizaje significativo.

Os invito a que leáis esta magnífica entrevista a los hermanos Johnson, publicada en octubre de 2014 y recogida en el interesantísimo blog de Lola García-Afrojín, Gigantes de la educación. No tiene desperdicio.

Quién sabe cuántos "Tuones" se habrán quedado por el camino, víctimas de un enfoque miope y limitado de la didáctica de las lenguas extranjeras...

Quién sabe cuánto habría podido disfrutar el barbero dálmata, inmerso en sus rudimentarios afeites, si en lugar de estar condenado a ser uno, hubiera podido ser, cuanto menos, ciento uno... o más.




sabato 20 giugno 2015

Experiencias de aula: una biografía digital.

Aprender a disfrutar del aprendizaje...


Decía Plutarco (escritor del s I d.C. y autor, entre otras cosas, de las Vidas Paralelas), que "el cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender". Y yo creo que tenía toda la razón del mundo.

En la enseñanza reglada con demasiada frecuencia damos por descontado que hay que fijar currículos, cumplir programas, dar temarios, hacer exámenes, mandar pilas de deberes para casa... todo ello sometiendo a nuestros alumnos a continuas y extenuantes dinámicas de clase, en las que el esquema se repite hasta el hartazgo: explicación, consolidación (si hay suerte - y queda tiempo y ganas - también ampliación), repaso y examen; paso a la unidad siguiente y vuelta a empezar. Estoy segura de que no es lo que nos gusta hacer a la mayoría de los docentes, pero sé que es la práctica habitual.

Nos quejamos del sistema, y del poco margen que nos deja para plantear dinámicas atractivas y diferentes en clase. Pero, ¿hasta dónde estamos dispuestos a implicarnos para cambiar esa realidad? ¿De verdad no hay alternativas posibles?

Yo este año he vuelto a ejercer de tutora de prácticas docentes, pero, a diferencia de lo que he hecho en anteriores ocasiones, me he decido a montar un proyecto especial para ello. Y estoy tan orgullosa de los resultados que quiero compartirlos en el blog.

He tenido la suerte de trabajar con Rossana Grieco, una profesora en prácticas receptiva, dinámica y con verdadera vocación por la enseñanza del Español como Lengua Extranjera. Cuando le expuse mi idea de construir la biografía digital bilingüe (italiano-español) del personaje que da nombre a nuestro centro, acogió el proyecto con entusiasmo. Todo surgió del hecho de que mirando la página web del centro donde trabajo (IC Aldo Manuzio) me di cuenta de que no había ninguna referencia al personaje titular, y que en realidad era una gran desconocido para la gran mayoría, cuando, en realidad, se trata de un personaje de gran relevancia histórica.

Quizá a vosotros ese nombre tampoco os diga gran cosa, pero Aldo Manuzio fue un importantísimo tipógrafo y humanista italiano; a decir verdad, el primer editor europeo en toda regla, ya que, cuatro décadas después de la invención de la imprenta por Gutenberg, fue el responsable de innovaciones revolucionarias en el mundo de la imprenta (inventó, por ejemplo, los caracteres itálicos, el punto y coma, las ediciones de bolsillo y los catálogos de edición...). Además, fue el primer tipógrafo que también era profesor...  y no un profesor cualquiera, sino de príncipes, para algunos de los cuales realizó ediciones bellísimas. Por si os interesa, aquí os dejo el vídeo de la exposición que la BNE ha realizado este año sobre Manuzio.



Y es que durante el 2015 se está celebrando en toda Europa el V centenario de la desaparición de esta figura trascendental. Razón de más para que mi centro, en la medida de sus posibilidades, le rindiera algún tipo de homenaje. Pero sobre todo, razón perfecta para llevar a cabo una experiencia didáctica diferente.

¿Qué tipo de alumnado implicar en un proyecto de estas características? Yo lo tuve clarísimo desde el principio: alumnos con necesidades educativas especiales, y del último año de la escuela secundaria de primer grado. Para quienes no lo sepan, en el sistema escolar italiano cuando se cierra el primer ciclo de la escuela media (14, máximo16 años) los alumnos tienen que hacer una especie de reválida, un Examen de Estado, en el que hay una serie de pruebas escritas y una oral; allí el candidato tiene que demostrar su madurez expositiva ante una comisión interdisciplinar de profesores. La eficacia del sistema de evaluación es, a mi juicio, discutible, ya que es en esa ocasión cuando por primera vez en su vida los alumnos se sienten de alguna manera abiertamente "juzgados" ante una especie de "tribunal" que, en teoría (y según la normativa vigente), lo que debería evaluar son sus competencias. El Examen de Estado es obligatorio, y si un alumno no supera ese examen no puede obtener el título de la escuela media, así que me propuse hacer, como dice el refrán, de necesidad virtud.

Quería que mis alumnos "especiales" construyeran algo significativo para ellos, la biografía digital del personaje titular del instituto para la página web del centro... Quería que se sintieran orgullosos por esta importante contribución, y que pudieran explotarla y aprovecharla como proyecto interdisciplinar para el Examen de Estado.

Quería también que mi profesora en prácticas tuviera la oportunidad de crecer con una experiencia de intervención real en el aula, y que su paso por el centro no se limitara a la observación pasiva de mi propia práctica docente.

Los alumnos que participaron en el proyecto (Álex, Paolo y Antony) presentaban diferentes problemáticas: dislexia, retraso cognitivo, déficits de atención, conflictos opositivos, situación socio-económica desfavorecida... Pero conseguimos involucrarles en el proyecto. Realizamos toda una serie planificada de actividades para guiarles en la construcción de la biografía. Pero de todas ellas, sin duda, la más reveladora fue la de la "caja de las letras".


Mi compañera Paola, profesora de italiano, me proporcionó estos maravillosos caracteres de imprenta manual. Simulé un cajón de imprenta disponiendo las letras en orden absolutamente casual, y me di cuenta de que es precisamente así como los alumnos se sienten ante el sistema escolar establecido cuando no se les tutela. A esa inadecuación sólo se puede responder con una didáctica inclusiva e individualizada.

De este caos aparente, hice que los alumnos extrajeran las letras necesarias para componer el lema con el que Aldo Manuzio encabezaba todas sus ediciones: FESTINA LENTE, que quiere decir apresúrate despacio. El mensaje sólo era legible reflejado en el espejo, y eso les ayudó a interiorizarlo.

 

No salían de su asombro. Les propuse que a partir de entonces fuera ese su lema de trabajo.

El resto del proceso de la construcción de esta biografía lo he compartido con los asistentes a los Talleres de Verano del Instituto Cervantes de Roma, donde he presentado esta experiencia didáctica. Si os interesa ver toda la presentación, podéis pinchar aquí.

Volviendo a mirar el trabajo realizado, me doy cuenta de que mis alumnos, mi profesora en prácticas y yo hemos superado muchas barreras y hemos hecho posible otro modo de aprender, y de disfrutar del aprendizaje. Y lo mejor es que todos hemos aprendido de todos.

Para concluir, os dejo dos enlaces: el primero, el de nuestra biografía digital de Aldo Manuzio, que en unas semanas estará a disposición del público general a través de la página web del instituto (biografía Aldo Manuzio). La hemos hecho utilizando learnist.

El segundo, el de un fragmento de una película india que se titula "Estrellas del cielo en la tierra", que cuenta la historia de un niño que sufre dislexia sin saberlo.



¿Cuánto español he conseguido que aprendan mis tres alumnos con este proyecto? No mucho más de lo que ya sabían, la verdad. Pero el objetivo final no era que aprendieran unas cuantas frases de memoria. Como profesora de ELE, me importaba más que mis alumnos, obtuvieran su título de escuela media, sí, pero conservando las ganas de aprender. No quiero que se conviertan en animales de mercado, sino que mantengan viva la sensibilidad hacia otras culturas y formas de transmisión del conocimiento. Eso sí que creo haberlo conseguido. Y me congratulo por ello.


Se estima que un 10% del total de la población escolar sufre algún tipo de trastorno en el aprendizaje. Los datos son estimaciones porque la mayor parte de ellos no posee algún tipo de diagnóstico.

martedì 9 giugno 2015

Experiencias de aula: paellas colaborativas.

Me gustan los fogones. Y no es porque al cabo del día tenga mucho tiempo para dedicarme a cocinar, pero reconozco que si hoy se me da bien (a pesar de llevar un ritmo de vida frenético), es gracias a mi madre y, sobre todo, a mi abuela, que era con la que de niña me pasaba las tardes enteras preparando esto y lo otro.

Pocas cosas pueden unir más a un grupo de personas que un plato de comida. Comer es un acto básico y primordial, y compartir el proceso de elaboración de lo que comemos (y su resultado final) refuerza nuestros instintos de pertenencia a un grupo, así como los vínculos primarios de carácter cultural y solidario.

La paella es, no sólo para muchos turistas, sino también para muchos estudiantes de español, un icono de nuestra cultura. Quien más, quien menos, la ha probado durante unas vacaciones en España o en un restaurante en el extranjero. Suscita una poderosísima atracción por su colorido y por la mezcla de sabores, imposibles de mezclar en otros platos. En mis cursos de español para adultos, siempre llega, inevitablemente, antes o después, ese momento en el que alguien dice: "por qué no quedamos para ir a comer la paella?". La mayor parte de las veces, esa propuesta se materializa, y, a pesar de que se trata por lo general de en momentos agradables de convivencia de grupo, reconozco que, en el fondo, no puedo evitar sentirme una "guiri" de mi propia cultura.

Cansada de ese sentimiento de enajenación, hace ya algún tiempo que decidí afrontar la cuestión de las paellas de manera auténtica y colaborativa. La actividad que hoy os presento la he llevado a cabo por última vez la semana pasada, en la clausura de un curso de nivel A1, con un número de alumnos reducido, pero se trata de una propuesta muy versátil, que puede materializarse en diferentes momentos de un curso y a diferentes niveles.

En realidad, la actividad hay que dividirla en dos sesiones: una de preparación y otra de realización.

1. Sesión de preparación.

Empiezo por crear un cierto efecto sorpresa en mis alumnos. Sin explicarles exactamente de qué va la cosa, les explico que vamos a ver juntos un vídeo, y que luego lo vamos a comentar en clase. El vídeo en cuestión es el de una paellada para 400 personas, sacado de YouTube, donde no hay mensajes específicos de cómo se prepara una paella. Sólo imágenes reales. Os lo pego aquí.



A continuación les pido que describan con estructuras básicas (estar + gerundio) las acciones del vídeo, qué impresión les ha causado ver una paella tan grande y cómo creen que se sienten las personas que participan en su elaboración y posterior degustación (adjetivos de estados de ánimo, usos de ser/estar...).

Bien. Llegamos al punto en el que les anuncio que también nosotros vamos a cocinar una paella de verdad en clase (no, no estoy de broma, estoy hablando completamente en serio...), pero que antes de eso hay que aprenderse bien la receta, ya que lo que cocinemos nos lo tendremos que comer (os puedo garantizar que en este momento de la actividad el grado de sorpresa y excitación entre los alumnos es mayúsculo...)

Les pido que elaboremos juntos en clase dos mapas conceptuales -existen muchas herramientas gratuitas para ello en internet; yo últimamente he estado usando las de Examtime, que ahora se llama GoConqr-: uno para los ingredientes de la paella (divididos en categorías como verduras y hortalizas, especias, carnes, pescados y mariscos...) y otro para los verbos específicos de la elaboración del plato (lavar, pelar, cortar, echar, añadir...) que tienen que combinar con organizadores temporales del discurso (primero, luego, después, a continuación, por último...) y estructuras básicas de obligación (infinitivos, hay que + infinitivo, tienes / tenemos que + infinitivo...) para montar la receta.

Hacemos una lista de la compra y nos la dividimos (Tú que vas a traer?... Yo traigo el arroz y las verduras...). Para el próximo día, cada uno tiene que traer lo acordado y, muy importante, traerse bien aprendida la receta.


2. Sesión de realización.

Armada de paellero eléctrico  (es un artículo de bazar, lo podéis encontrar sin problemas en tiendas de este tipo...), les pido a mis alumnos que vayan aportando los ingredientes y explicándome materialmente y en español cómo tenemos que ir introduciéndolos.

Normalmente les tiendo pequeñas "trampas", en el sentido de que yo ejerzo de pinche inexperta, mientras que son ellos los cocineros reales de la situación. Intento liarles con los ingredientes y el proceso de elaboración para que reaccionen de manera comunicativa (Ah, entonces ahora qué es lo que tenemos que añadir?... Echo el azafrán ahora o después?...).



El resultado final es estupendo. Mis alumnos descubren que no sólo saben cocinar una paella, sino que también sabrían explicar en español cómo se hace. El sentimiento de pertenencia al grupo sale enormemente reforzado y a partir de ese momento son conscientes de que han interiorizado algo importante, algo que podrán poner en práctica cuantas veces quieran, y que les acerca un poco más a la realización de su sueño lingüístico.